300kms sin descanso

Cuando decides enfrentarte a un reto sólo tienes claro una cosa que saldrás con muchas cicatrices en el cuerpo y en el alma. Sabes que jamás olvidarás los instantes donde querías rendirte y aquellos donde el paisaje te limpió los dolores mas profundos. Siempre recordarás al amigo que te ayudó o las emociones cuando sólo a penas unos kms sabías que lo habías conseguido. A veces me preguntan el porqué de estas locuras extremas y siempre respondo lo mismo “no sabría vivir sin ellas”.

Para mí, correr no es hacer kms y ponerte fuerte, es algo más que te nace de dentro. Es aprender de las personas que te acompañan en el camino, es quererme un poco más, es soñar con un mundo diferente, es pelear en mi vida diaria por lo que amo. Ahora entenderéis porque decidí hacer esta mega Ultra y con la persona que la compartí.

Todo comenzó una mañana fría camino de Aracena con mi incansable amigo Miguel, cuando descubrí esta “carrerita” porque así, la definí. Se me atragantaba decir 300kms en 72h en Non Stop. Nos entró la curiosidad, el miedo por que no decirlo pero sobre todo las ganas de enfrentarnos a lo desconocido. Nos quedaba unos meses de duro trabajo por delante pero sobre todo, de vivir grandes momentos. No teníamos claro el tiempo estimado de esta carrera pero sí que la íbamos a terminar.

Los meses pasaban y en mi caso, las lesiones, la mami enferma, las horas incansables en el trabajo me imposibilitaban entrenar como quería pero aún así aprovechaba cualquier ocasión porque como se suele decir “todo suma”. Si me entraban las dudas ahí que estaba Miguel para decirme “tranquila que lo vamos a hacer genial y además que a ritmo trotón se avanza mogollón”. ¿Qué hago sin ti amigo?.

Hicimos entrenos de todo tipo, hasta uno de 22h que nos dejó exhausto mentalmente sin embargo, nos ayudó a darnos cuenta que podíamos superar cualquier adversidad juntos.

“La amistad no se construye en los días soleados sino en las noches más duras de soledad cuando aparecen los demonios, en los instantes donde estamos perdidos y al mirar te encuentras en los ojos de la otra persona”.

Llegó el día y si soy sincera estaba histérica y hubiera detenido el tiempo, mi único pensamiento “que las rodillas me respeten”. Nunca le he temido al dolor, hay que aceptarlo y convivir con él. En Ultras siempre vas a tener algo, son distancias desmesuradas y el cuerpo se resiente pero temía que la lesión se convirtiera en un gigante imbatible y casi lo consigue.

Pasaron los días y el primero fue más llevadero íbamos acompañado de dos grandes personas que sé que se quedarán para siempre en nuestras vidas. Los kms pesaban y las alucinaciones llamaron en mil ocasiones a nuestra puerta. El tiempo se detuvo en muchas ocasiones, y perdernos se convirtió en algo que nos desgataba pero aún así no tirábamos la toalla. Nadie nos obligó estar allí, era nuestro sueño y lo estábamos rozando. A veces miraba a Miguel que no dejaba avanzar y el orgullo me nacía, había luchado tanto para estar ahí que se merecía lo mejor y así fue, alguien lo esperaba en meta para recordarle que las personas grandes se merecen ser amados de verdad.

Eran lo últimos kms y quise vivirlos a mi manera, saborearlos a pesar del dolor y dejar que las emociones fluyeran.

Si algo aprendí en la vida es que las emociones y las lágrimas es lo único que nos recuerda estar vivos.

Km a Km recorrimos el Algarve, km a km nos dejamos la piel hasta que cruzamos la meta juntos comprendiendo que la vida es la aventura más bella que se pueda vivir cuando la compartes con personas que quieres.

Si me preguntáis ahora si volveré diré que no lo sé, pero si tengo claro que si la locura de soñar llama a mi puerta tengo claro de con quién iré a por ella.

Gracias Miguel por dejarme ser cómplice de esta locura, eres grande nunca dejes de sentirlo.  Gracias a mi Familia por tanto apoyo y lo siento por tantos quebraderos de cabeza que os doy. Madre va por ti.Gracias a mi Lola por ser y estar.  Gracias al Club Hispatrail por apoyarnos. Gracias a mi entrenador que siempre va a muerte conmigo.

Pero si me permitís daré las Gracias a un hombre que me impulsa cada día para que sea mejor y jamás deja que me apague, él es mi compañero de vida.