Adiós al 2016

Hoy me asomo a la ventana del tiempo con un diario en las manos que me escribió mi hermana cuando me fuí a Namibia . Un diario hecho en el pasado y pensando en el futruro sin saber si acertaría pero quién mejor que ella para saber como mi alma siente ….

El viento de hoy es inquietante, mis manos están heladas y los recuerdos me golpean la cara. Hoy quiero despeinarme como el primer día que salí a correr, quiero gritar y saltar como los niños pequeños. No pensaré en lo que deseo cambiar para este 2017 sino en lo que he vivido y sentirme afortunada.

Abrazar por última vez este 2016, susurrar gracias por cada segundo y perdonarme por los errores que cometí. Emocionarme por los besos que robé y los amores furtivos que me hicieron sentir la adolescencia otra vez.

Hoy llegaré a casa y acariciaré el cutis arrugado de una madre excepcional, enferma y cansada, miraré los ojos viejos de mi padre y me perderé en ellos para volver a encontrarme. Mis sobrinos se agarrarán a mis piernas y nuevamente sentiré que el mejor regalo de mi vida, es mi familia porque tienen un amor tan puro que a veces me desgarra.

2016 ha sido un año donde he bridando siempre que una copa llegaba a mis manos porque la vida es para celebrarla cuando se está vivo por dentro. Han sido 365 días intensos de emociones, de horas sin dormir y angustia, de correr libre con amigos que me han empujado para alcanzar objetivos. De chillar con amigas de siempre y de ahora que me hacen sentir bonita cuando los días son grises.

Un año donde me ha tocado aprender nuevamente que la vida es el camino y en él reside la auténtica felicidad . Han llegado personas  quizás para quedarse o no pero no me importa porque los apegos los he ido alejando y ahora sólo quiero sentirlos el tiempo que deseen estar sin mirar más allá.

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Un año que me ha enseñado a decir: gracias, me perdono y te perdono, abrázame que lo necesito, ayúdame, por favor, eres maravillosa/o, basta, te quiero y me quiero. Sonríe mujer y brilla, quédate…

Cuando viajaba a Namibia ví mi reflejo sobre la ventanillla del avión y pensé si al regresar mi mirada sería diferente. Hoy vuelvo a mirarme y descubro que nada permanece igual porque nos forjamos con el paso del tiempo. Y ahora 2016 te dejo marchar libre porque me espera un nuevo año que estoy deseando recibirlo con una sonrisa para gritarle que ME SIENTO VIVA.

ULTRA SIERRA NORTE

«Sólo encuentro en las Ultra esa fuerza que saca la garra de la que a veces me olvido que estoy hecha. En estas pruebas sufro, río y lloro pero me dan algo que no puede explicarse solo sentir y que nada ni nadie puede arrebatarme. Cada kilómetro está cosido con recuerdos y emociones que nacen de la manera más pura. Llegas a odiar en ocasiones lo que haces pero dura tan sólo la milesima de segundo donde levantas la mirada y la paz se aloja en tu interior. Los miedos dejan de hablar por tí y vuelves a reír…. una ultra te marca para siempre».

Hace meses decidí inscribirme en esta prueba para terminar este fatigante 2016 con una sonrisa, necesitaba sentir satisfacción en lo que hago por muchas razones que quedarán para mí.

Empezó la preparación y tuve la gran suerte de encontrarme en este camino al CD Hispatrail Training Market que me dieron cobijo y a muchas personas que se han cruzado y me entregan lo mejor que tienen, ellos mismos.

Eran las 8:30 de la mañana cuando se inició la cuenta atrás, los nervios como siempre en la boca del estómago y la mandíbula engarrotada, un pensamiento en mi cabeza “en horas volveré, estoy segura, rendirme en las cosas que amo no está hecho para mí”.

A los 20kms estábamos pasando agarrados a una cuerda por un río y empezaron los temidos cortafuegos. Al principio íbamos todas las chicas juntas pero conforme se inició la carrera comenzó a verse la supremacía de las dos primeras, chapeau.

Avanzaba los kilómetros y siempre había alguien que te acompañaba y no sé cómo, pero acabas haciendo terapia con las personas. En mitad de la nada liberas todo lo que tienes, sabes que ella puede entenderte a la perfección.

Durante kilómetros llevaba una chica detrás que me lo hizo pasar muy mal, íbamos a tirones las dos y en su cara se notaba que no iba a entregar la cuchara. Absoluta admiración su capacidad de sufrimiento, la fuerza que emanaba ese cuerpo. Gracias de corazón porque me hiciste sacar el coraje

Por fin estaba llegando al kilómetro 56 y allí vería a mis amigas y familia, que ganas de ese respiro y sentirme más tranquila. A mi encuentro salió un gran amigo que me dio un cálido beso y me calmó, sabía que iba sufriendo y además durante meses esta Ultra había sido nuestro tema de conversación. Al entrar al punto de avituallamiento me arroparon todos, que extraño sentirse protegida por personas donde sólo has intercambiado en ocasiones un saludo pero en ese momento se convierten en lo mejor que tienes.

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Salí de nuevo al monte, ahora empezaba la verdadera carrera, las piernas pesaban y la cabeza te la podía jugar al caer la noche, no es fácil estar en mitad de la montaña con bancos de niebla, frío, barro y en absoluto silencio. No sé cuantos kilómetros pasaron hasta que llegué al 81, estaba exhausta, lo reconozco. Hablé con mi amigo Óscar Frías que estaba allí como en toda la carrera para darme ánimo y regalarme una frase que me hizo pensar y reaccionar. Por un momento, le dije “me da igual que me pase la cuarta chica, no sé a cuanto la llevo pero estoy agotada de luchar ya”. Qué malo es cuando el cansancio se pronuncia. Entonces él me dijo:»ahora te queda sólo aguantar Sonia, recuerda, eres una guerrera”. Salí a correr con el alma encendida. Gracias

No estaba dispuesta a rendirme mientras tuviera aliento, iba a seguir peleándola porque me lo merecía, porque durante meses había sido mi sueño al dormir, porque había dejado atrás muchas cosas de mi vida que para mí son fundamentales, tiempo con los míos.

A falta de 10 kms me volví a encontrar con Juanma un chico que habíamos hecho un tramo juntos y nos unimos para afrontar la última parte. Que alegría me dio, nos reímos, nos ayudamos y a tan solo 1km nos emocionamos. Ya estaba hecha, ufff vuelvo a llorar al recordarlo.

Corrí con toda mi fuerza, levanté los brazos y volví a mirar al cielo, sonreí, lloré y salté sobre mi amigo Miguel Ángel Pavón que dos años más tarde estaba de nuevo en una meta para recibirme.

Escuchaba a Chito Speaker decir 3 general femenina y primera española, y no lo creía… otro sueño más imborrable

Ha pasado unos días y sigo recordando cada minuto de la prueba. Tengo tanto que agradecer a la vida porque soy afortunada en cada paso que doy pero quiero dar las gracias y espero que nadie se me quede en el tintero:

Gracias a mi familia por amarme con locura

Gracias a mis amigas que son mis carcajadas más sinceras

Gracias Emilio por tu amor y dejarme ser Pipiola

Gracias a mi Club por cuidarme, me llenáis de vida

Gracias a UKM por llevar mi preparación y ayudarme a cumplir objetivos

Gracias Ventura por tus dedos siempre oportunos 😉 y sanarme.

Gracias Chamba por aportarme tu fuerza y gallardía.

Gracias a las chicas que me hicistéis sufrir y sacar mi coraje. Gracias María porque me has sorprendido a muchos niveles.

Gracias a Los Niños del Barrio, vuestras voces me empujaban

Gracias a la organización y club Turdetania, sois muy grandes.

Gracias a Álvaro Cuadrado por recordame que soy Niebla y a todo el equipo de Square Ventures y Swing28 que me empuja desde Madrid.

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Victoria dedicada a los mío como siempre y también a todas las mujeres que sufren de la violencia de unos cobardes, que soportan el frío de la crueldad y la soledad de la noche.. porque eso son sus días, una ULTRA que nadie debería correr.

Charla de Igualdad y Deporte

Conocí a Loreto una tarde tras impartir para el area de Igualdad del Ayuntamiento de La Rinconada una charla sobre Igualdad en el deporte y la escasa visbilidad de la mujer en los medios de comunicación. Tras finalizar se me acercó despacio y con esa sonrisa que le caracteriza me pidió que fuese a hablarle a sus alumnos y alumnas sobre este tema, para ella era necesario y por supuesto, acepté. Me parece fascinante cuando las personas aman su trabajo y comprenden como las acciones pueden repercutir al mundo. Ella  junto con sus compañeros del coolegio La Paz dejan huella en cada alumno y alumna que pasan cada curso por sus vidas.

Hacen del colegio un lugar para fomentar valores y construir un mundo digno con hombres y mujeres con futuro. Podríamos llamarles ¿soñadores? para mí VALIENTES.

LLegaron con su alegría habitual, su olor a colonia de baño y sus lapices preparados para anotar. En sus ojos había ilusión, ganas de aprender y en sus mentes quizás dudas de lo que podría una chica decirle. Habían oído 1000kms y para ellos era sorprendente que alguién pudiera hacer algo así y cuando digo «alguien» es porque lo que me impactó que la distinción de género no estaba en sus cabezas.

Mi compañero Juan del área de Igualdad comenzó con la charla, rompiendo mitos y creencias y sobre todo dejándoles claro una idea «el deporte no entiende de género».

Me tocaba salir a la palestra y enfrentarme a personas tan importantes como son los niños y las niñas, todo lo que tenía preparado se quedó en el papel. Necesitaba ser sincera, hablarles de como yo había ido cambiando con el tiempo, de mis experiencias vividas, de las personas que me habían ido tallando, de mis miedos, en definitiva, la vida.

Romper con sus limitaciones, hacerlos sentir grande y sobre todo iguales era mi objetivo. Compartieron sus sueños conmigo de la manera más pura que un niño puede hacer, agacharon la cabeza en ocasiones reflexionando y sobre todo vivieron cada segundo.

Si me tuviera que quedar con algún momento sólo, sería imposible, fueron tantos los abrazos, las preguntas sobre sentimientos, sus reflexiones al final de lo que se quedaban de la charla.

Oírlos decir en voz alta y desde dentro palabras como: esfuerzo, lucha, superación, perseverancia, oportunidad o frases «no te rindas» hacen hoy que mis piernas quieran correr más fuerte.

Una niña me preguntó ¿volverías a correr?.  Hay días que dudo y siento incertidumbre pero después de ver ayer sus caras todo eso se borra, vuelvo de nuevo al último kilómetro en mitad de una duna rojiza con el viento golpeandome fuerte mientras despliego esa banderola con un nombre «La Princesa del Desierto»con una mente llena imágenes y  de rodilla quedo clavada gritando de rabia, de dolor, de esperanza por todas nosotras por un mundo donde haya luz.

Hagamos que los niños y niñas no llenen sólo sus cabezas de conocimiento sino de sueños e ideas prediendo su fuego interior.

Mi abuela

«Mi regalo de cumpleaños será una tarta». Cada año elaboraba el pastel más bueno que podrías comer nunca, rayaba la tableta de chocolate con toda la paciencia del mundo y sin perder concentración, mezclaba después huevo,azúcar, leche y mantequilla. Lentamente untaba todo sobre sus galletas especiales previamente mojadas en la leche templada sino dejaría de estar esponjosa. Cada acción era importante porque todo en la vida influye y mi abuela,lo sabía. Si tenías suerte y el cumpleaños caía en fin de semana podrías ver como la hacía, después te dejaba meter el dedo en el cuenco para rebañar porque era tu cumpleaños y sólo quería hacerte sentir única.

Mi abuela hacía grandes cosas pero lo mejor que hacía era ser abuela, tarea difícil pero que manejaba a la perfección. Aún puedo olerla y escucharla decir a mi madre cuando me veía saltar sobre ella «está loca». Si cierro los ojos la veo frente a sus álbumes de foto recordando, sentada frente al teléfono esperando una llamada, añorando época atrás donde trabajaba a deshoras cuidando de sus hijos y marido enfermo pero al menos los tenía cerca.

La vida pasa deprisa, y nunca el tiempo se detiene aunque creas haberlo parado en un beso, nos acecha y no perdona. Cada noche se sentaba en su cama, agarraba la foto de mi abuelo, le hablaba, después lo acariciaba y lo besaba… mi abuela no sabía quizás escribir bien pero sí sabía de algo que sólo una abuela puede enseñar,  sabía lo que era la vida.

«Las abuelas son las eternas olvidadas, son mujeres con historias que deben ser contadas y escuchadas porque en ellas se encierran los grandes secretos de la vida».

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Ellas pueden tener las manos deformadas de dolores y sin embargo pueden coserte la ropa y el alma si se lo pides. No todas son iguales, algunas fuman, otras no quieren ser llamadas abuelas y otras te dan dinero a escondidas pero en todas existe un amor incondicional por ese niño o niña que lo mira con los ojos de inocencia y rasgos de alguien a quien ama por encima de ella misma, su hijo o hija.

Las abuelas de antaño sufrieron la guerra, la posguerra y otras tienen la suerte de haber nacido en años más afortunados pero todas se han tenido que forjar su propio camino, todas se equivocaron y a más de una le rompieron el corazón… Cuantas heridas guardan esos cuerpos e historias en la retina de sus ojos.

El mundo debe darle valor a estas mujeres luchadoras cuidándolas y respetándolas, evitando las cargas innecesarias que ellas soportan y dejando que cumplan su verdadero papel en la vida. Ahora es el momento de quitarle las mochilas, de curar sus pies cansados y alimentarlas de besos y risas. Enseñemos a nuestros hijos a quererlas con sus cuerpos marchitos y que sus historias no caiga en el vacío porque son parte de nosotros. Tenemos mucho que aprender de sus palabras sabias, de sus silencios y de sus miradas pérdidas.

Mi abuela como mujer me enseñó a ser fuerte sin perder mi identidad, me educó en la cultura del esfuerzo, me hizo mirar a mi madre de frente y con orgullo, me regaló momentos de dulzura cuando mordisqueaba mi nariz.

No dejemos que estas mujeres bellas de arrugas y pelo blanco permanezcan en el anonimato y ámala porque el tiempo galopa sin descanso…»

DIA INTERNACIONAL DE LAS NIÑAS

» En sus ojos encontré un mundo donde perderme de sueños e ilusiones rotas, una sonrisa que inundaba cada poro de mi piel y una dulzura que rozaba el dolor. Sólo quise abrazarla y acunarla en mis brazos, susurrarle que podría alcanzar más allá de su horizonte. Me coloqué la visera, me alejé del poblado de chabolas y continué corriendo. Podrías ser tú, es lo único que retumbaba en mi cabeza».

Existen tantas niñas pérdidas donde se refugian entre muñecas de trapos rotos, otras en sus silencios y se olvidan de que son niñas porque la vida las golpeó tan fuerte que se hicieron mujeres aun teniendo colgado de su babi el chupe. En cambios otras tuvimos suerte de nacer en un rincón del mundo diferente pero todas tenemos  en común lo mismo, son mujeres luchando en un mundo de hombres.

A veces miro a mi pequeña Martina, con esa fuerza innata que le nace, defendiendo aquello que cree con solo 3 años y acaricio su carita para recordarme que correr por la mujer es la carrera de ultrafondo más bonita y sincera que me ha pasado en la vida.

Hace días me preguntó una niña de 9 años en un colegio mientras les hablaba del sacrificio, del amor por uno mismo , cual era la carrera más dura que había hecho en tu vida. La respuesta era fácil: «cada día cariño sino pregúntale a tu mamá». Se quedó pensando, bajó la mirada y asintió. Tras las actividades con toda la clase se me abrazó a la cintura y no me hizo falta hablar más, supe que su madre era una gran ultrafondista por que cada mañana sabía que recorrería 1000kms para sacarla hacia delante.

Ha sido el Día Internacional de las Niñas, que bonita es esa palabra, niña, si va acompañada, de risas y felicidad, si le quitamos las lágrimas que derraman miles de ellas cuando son violadas o mutiladas genitalmente, golpeadas o vendidas a hombres sin piedad. Qué bella si la respetamos, dejándola crecer libremente y a desarrollarse como persona sin miedos. Apostemos por una educación en valores para que la sociedad se vuelva justa y comprometida con el mundo que nos espera. Quitemos ciertas frases de su infancia y enseñémosle a sentir la palabra empatía por los demás, solo así entenderán que ser feliz es un derecho que tenemos todos y todas.

Creo en el cambio y en que algún día, ser niña no sea tener cadenas físicas y mentales sino saltar sobre charcos, ir al cole, jugar como los demás, no ser esclava, ni madre con 12 años, aspirar a las mismas oportunidades, decidir por iniciativa propia.. mientras seguiré junto a mi socio Álvaro Cuadrado reivindicando la figura de la mujer sin perder la fuerza y la esperanza.

1440 minutos al día

«Princesa tengo la mejor noticia que puedan darte hoy, recuerda que tienes 1440 minutos para aprovechar cada día y ser feliz, el futuro es apasionante». Álvaro Cuadrado

Salté de rama en rama trepando por los olivos, rebusqué tréboles de 4 hojas en busca de la suerte, cuando era ilusa y no comprendía que no es cuestión de suerte sino de actitud e incluso me llené de barro hasta el punto de no poder quitármelo sola. Me comí bajo un árbol los bocadillos más ricos del mundo y canté alrededor de una candela mientras mi madre calentaba leche en un jarrillo.

Crecí entre risas de niños, complicidad de adultos y me crié en un castillo en mitad de una barriada. Mis padres no eran reyes de sangre azul, ni mis hermanas princesas de cuentos sin embargo construyeron un hogar bajo unos muros de amor y entrega incondicional. No necesitamos de trenzas largas para escapar porque la libertad siempre estuvo presente , nunca hubo una mesa larga llena de caprichos pero si de comida elaborada por unas manos de una buena madre donde nos educó con la palabra compartir.

Nos enseñaron que la riqueza del ser radica en su alma, en esforzarte por alcanzar los sueños y aunque temían que quisiéramos volar alto  nunca nos ataron.

Hoy con casi 36 años y toda una vida por delante reafirmo lo que he ido aprendiendo pero que a veces olvidamos y dejé de recordar por un tiempo cuando no me encontraba,  el día tiene sólo 1440 minutos para ser realmente feliz, palabra que usamos a diario y que cuesta tanto definir.

Cuando veo a mis sobrinos reír a carcajadas, con esa energía, dónde dormir para ellos es un suplicio pienso, que nunca pierdan esas ganas de vivir  porque el tiempo es un arma implacable en esta sociedad. Tiempo es lo que no podemos detener pero sí aprovecharlo para ganarle la batalla cada día, llenando cada segundo de latidos emocionantes pero ¿cuánto de nosotros lo hacemos?.

Vivir al 100% es complicado por muchas razones y entre ellas porque lleva una palabra asociada, esfuerzo.

Esfuerzo para desgarrarte el alma por lo que amas, esfuerzo por levantarte con una sonrisa y salir a escribir tu propia historia, esfuerzo por aceptar y entender que la felicidad puede está a tu alcance aunque sientas temor. Esfuerzo por soportar los dolores que tendrás de las guerras que te tocará luchar. Esfuerzo por abrir los ojos de verdad para ser capaz de ver los problemas de tu entorno y valorar aún más tu vida. Piensa que hay personas que la palabra mañana no la conciben porque son víctimas de la barbarie humana y quizás al día siguiente no sigan vivos físicamente o le quiten su corazón porque pierden a un hijo.

Párate, sonríe y recuerda que los atardeceres tiene fecha de caducidad, decide si quieres 1440 minutos intensos o que algún día al mirar atrás tengas una deuda con el tiempo porque te dio miedo estar vivo.

Borges marca con corazón

«Yo hago lo que usted no puede, usted hace lo que yo no puedo.  Juntos podemos hacer grandes cosas». 

M.Teresa de Calcuta

A veces olvidamos lo que supone abrir un cajón que  contenga  alimentos, beber agua del grifo y poder comer cuando el hambre llega. Vivimos inmersos en nuestra vida acomodada de problemas que hacemos nosotros mismos más grande, olvidando mirar hacia un lado para ver lo realmente importante. Hoy quedarnos sin internet es un handicap  mientras hay personas que caminan kilómetros para ir a por comida o conseguir agua.

Cuando comenzamos con este proyecto Álvaro Cuadrado tenía claro que iríamos a Namibia pero no con las manos vacías porque nos estaban dejando entrar en un país lleno de naturaleza imponente, animales salvajes, culturas diferentes y por ello debíamos devolver lo que ellos nos regalaban.

Decidimos hablar con las marcas que nos patrocinaban para poder hacer ayuda humanitaria a la tribu de los himbas al norte de Namibia y por las diferentes regiones por las que íbamos a pasar. Nunca podremos agradecer lo suficiente, los 100 kilos de frutos secos que Borges aportó porque fueron tantas emociones provocadas de miradas de agradecimiento y a la vez de extrañeza al probar por primera vez estos alimentos. La tribu de los Himbas nos abrieron las puertas de su hogar pero en realidad nos estaban dando una lección de vida como los niños de las diferentes aldeas que con sus sonrisas nos traspasaron.

Si fuéramos conscientes de que ayudar si se puede, el mundo sería redondo.

Pero Borges no sólo nos aportó la ayuda humanitaria que estaba en sus posibilidades sino también alimentos para el desafío. Los frutos secos nos ayudaron en muchos momentos a todo el equipo y a mí me solventó el hambre, en ocasiones el agobio y las pájaras.  Nuestra filosofía es que la alimentación debe ser lo más sana posible, como siempre digo no es lo mismo comer que alimentarse. Para correr necesitaba ese aporte de grasas saludables porque además los ritmos de carrera eran bajos y mis reservas se iban agotando por día. Es curioso como antes comía un puñado de avellanas y no me recordaba a nada ahora cuando las saboreo siempre pienso en un niño o en una mujer himba, en una tarde en mitad de la nada apoyada en el coche descansando para afrontar más kilómetros. A día de hoy siento que me alimento de emociones de la manera más saludable cuidando mi cuerpo y mi mente.

Borges se ha convertido en una marca con corazón al apoyar un proyecto social donde correr era la excusa y ayudar al mundo nuestro objetivo.

NOS GALARDONA CON LA MEDALLA DE ORO AL MÉRITO DE SEVILLA

La Diputación de Sevilla nos galardona con la Medalla de Oro al Mérito, nos emociona el reconocimiento y estamos profundamente agradecidos.

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Sonia Macías y Álvaro Cuadrado, fundadores de La Princesa del Desierto

Es una medalla compartida por un equipo humano que han hecho de lo imposible, lo posible, junto a mi socio Álvaro Cuadrado y mas de 30 personas que han colaborado con el proyecto. Si se lo dedicamos a alguien es a todas esas mujeres anónimas que cada día viven su desafío y no tienen reconocimiento, ellas son nuestra fuente de inspiración, la razón del proyecto y me gustaría pensar que no nos premian a nosotros solamente, sino a nosotros en representación de cada una de ellas.

Este reconocimiento institucional pone en relieve un problema real la falta de apoyo que hemos tenido en Sevilla y Andalucía, tan solo el Ayto. de La Rinconada de forma local nos a prestado su apoyo. Ha sido mas duro ir de despacho en despacho solo recibiendo negativas que entrenar a 45º en mi pueblo o correr en el desierto.

«Nunca hemos pedido un premio, solo ayuda para poder ayudar a millones de mujeres»

Álvaro Cuadrado, Presidente y cofundador de La Princesa del Desierto

Aún nos queda mucho trabajo y espero que este premio sirva para que las instituciones nos apoyen como aún no han hecho, para que podamos llevar más lejos este mensaje de superación. Reivindicar el papel de la mujer en el deporte y en la vida, es un largo y duro camino por ello premios sin compromisos por parte de la instituciones no son nada. Parafraseo a mi socio «Necesitamos financiación y una apuesta real por el cambio de mentalidad, políticos comprometidos con «palabra» no con «palabras» e interesados en el proyecto no en la foto» y suscribo sus palabras «Nunca hemos pedido un premio solo ayuda para poder ayudar a millones de mujeres». Si hemos conseguido correr 1.000 kilómetros en 20 días, aparecer en más de 70 medios de comunicación y llegar a más 10.000.000 de personas sin ayuda de instituciones ¿Qué podríamos conseguir con ayuda?

«Necesitamos financiación y una apuesta real por el cambio de mentalidad, políticos comprometidos con «palabra» no con «palabras» e interesados en el proyecto no en la foto»

Álvaro Cuadrado, Presidente y cofundador de La Princesa del Desierto

Gracias a todos por vuestras felicitaciones, tenemos claro nuestro objetivo LA MUJER, seguiremos luchando!

CARTA A MIGUEL DE LA QUADRA – SALCEDO POR UN RUTERO. MUERE EL ÚLTIMO HOMBRE

Perdí el miedo morir viviendo intensamente, sabía que era posible porque una vez conocí a un HOMBRE.

Había un tiempo donde HOMBRE o MUJER no era una cuestión de género, sino de actitud. Donde convertirse en un HOMBRE no tenía nada ver con la edad, ni con poder votar, conducir o beber; era una cuestión de responsabilidad, valores y fortalezas. No todo el mundo llegaba a aquel estado y, por desgracia, con el tiempo aquellos a los que se podría llamar HOMBRE o MUJER en mayúsculas, se hacían mayores y desaparecían sin remplazo. Ya no hay HOMBRES como los de antes, estaban en vías de extinción y tú, MIGUEL, eras el último.

Te escribo esta carta emocionado porque pierdo al último HOMBRE en el que inspirarme, al que emular, al que seguir. Soy de la última generación que sentía admiración por ti, antes de que te sustituyera Justin Bieber o Johnny Depp. Cuando soñábamos con vivir aventuras en lugar de entrar en Gran Hermano, pedíamos a los Reyes Magos libros de Julio Verne en lugar de videoconsolas, o sabíamos que en esta vida todo lo que merece la pena cuesta conseguirlo. A tu lado he pasado hambre, frío, cansancio, enfermedades, he estado de barro hasta las cejas y mojado durante días, y lo hacía con un sonrisa escuchando tus historias y consejos:

“El verdadero destino de un viaje, es el rastro que deja en ti”

Contigo viví más en 45 días que con nadie sobre la faz de La Tierra durante años. Tenía 15 años cuando crucé por primera vez el Océano Atlántico hasta llegar a Quito; alcancé mitad del mundo de tu mano en la región de Otavalo; ascendí al volcán Cotopaxi entre llamas y alpacas; me adentré en el Amazonas en las selvas del Podocarpus durante días; recorrí ciudades como Piura, Cajarmaca o Chiclayo siguiendo los pasos de Francisco Pizarro y descubriendo las maravillas precolombinas hasta alcanzar, en las costas de Salango, a las ballenas yubartas saltar sobre las aguas del Pacífico, y descubrir buceando en un barco de pesca el Spondylus Princeps, el oro rojo de los Incas.

GRACIAS, porque después de aquello, nunca dejé de viajar. He dado varias vueltas al mundo, más de 60 países en los 5 continentes, y tengo claro que todo comenzó contigo y con la aventura que marcó mi vida. Sin ti en mi memoria, seguramente nunca hubiera desafiado a los imposibles con La Princesa del Desierto y decenas de proyectos que, llenos de ti he liderado durante años. Gracias por palabras que llevo tatuadas en el alma:

«El miedo nunca me paralizó, me podía más la ilusión por romper fronteras y llegar a donde nadie había llegado antes»

Hoy lloran tu muerte muchos ruteros que se quedan huérfanos con tu marcha. Esta carta, en parte va para ellos, que desde el principio se convirtieron en mi familia y con los que viví hace un año, el honor de ser el maestro de ceremonias del Homenaje por los 30 años de Ruta Quetzal, y mirándote a los ojos, te dije:

“Un día no estarás entre nosotros, pero descuida que nosotros somos tu legado”

Hoy es ese día, y hoy me siento más orgulloso que nunca de haber seguido tus pasos, ojalá sea digno de tan larga estela de aventuras y pasiones. Allí donde esté, contaré cómo conocí al ÚLIMO HOMBRE.

 

ÁLVARO CUADRADO JIMÉNEZ RUTA QUETZAL 2001, PERÚ Y ECUADOR

101kms más que una carrera

Todas las medallas tienen un sabor diferente y muchos nombres porque siempre que cruzas una meta piensas en alguien que te impulsó a seguir o creyó en tí. Derramamos tantas lágrimas que si en una carrera se recogieran todas habría más lagos y ríos  bellos en este mundo porque estarían hechos de emociones sinceras.

Cuando te enfrentas a una prueba nunca sabes a ciencia cierta qué ocurrirá pero si tienes claro una cosa, que vas a sufrir y que esa palabra te perseguirá durante horas. Pensarás en ocasiones que la has dejado atrás pero te azotará cuando menos lo esperes. Sin darte cuenta terminas abriéndole los brazos y amándola. El sufrimiento se convierte en tu mejor aliado para esta dura batalla, y acabas aceptando que el dolor es algo temporal  pero el orgullo y el honor es de por vida.

Sabía que podía sufrir en estos 101 kms porque mi cuerpo aún se resiente de todo el 2015 e inicio de este año, mi rodilla izquierda está muy afectada y la cabeza me sigue jugando malas pasadas pero aun así decidí ir ¿por qué? porque  la lucha, entrega, la unión, el compañerismo se vive dentro de esta carrera, porque llevo una frase tatuada en mi brazo que me acompaña en mi día a día «Vivir la vida, aceptar el reto». Sé que esta manera de pensar es egoísta porque sufren tanto los que te rodean, lo veo en el rostro de mi familia, los mensajes de amigos…
Empecé un fin de semana con risas, abrazando a personas con las que he compartido vivencias que nunca olvidaré, que me han enseñado que en el camino encontraré todo lo que necesito para ser feliz.

Es extraño cuando te sientes bien, en mitad de una subida de barro con 80 kms en tu cuerpo pero estaba allí de nuevo recuperando sensaciones, dejando atrás pensamientos negativos y con el alma inundada de momentos que quedarían para mí. Miradas de personas que al principio son anónimas y después son familia, quizás no recuerdes su nombre pero si su risa, o sus palabras de aliento.

Los 101 no es una carrera de tiempos, es una carrera de emociones, de vivir esa entrada en Setenil donde un pueblo te acoge y te hacen un pasillo lleno de aplausos y vítores que te ayudan a correr más rápido. Es una prueba de agarrar la mano al que sufre, de besar con lágrimas en los ojos, de luchar contra el sol y el barro, de ver familiares con cámara en mano y el corazón esperando horas a que lleguemos.

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Tantas veces te repites qué haces ahí y dura solo un segundo esa duda porque alguien te grita o te pasa cojeando llorando de dolor entonces todo se diluye y das otro paso. Recuerdas porque lo haces y que te empuja a seguir. Nos olvidamos tantas veces de mirar hacia nuestro lado que pensamos que somos los únicos que sufrimos. En carreras donde miles de personas se concentran, en realidad, son miles de historias con nombres propios.

Este año para mí ha sido tan especial, tuve la gran suerte de conocer a una mujer luchadora, que me dejó estar a su lado más de 50 kilómetros. A veces la miraba y me veía reflejada en sus ojos cansados o sus lágrimas furtivas, encontré en ella sueños y  entrega. Es cierto cuando dicen que las personas llegan a la vida de otras por alguna razón, ahora sé que Miriam llegó para que recordarme muchas cosas…

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No he querido hacer una crónica de carrera sino hablar de lo que hace que siga corriendo. Hoy sólo me nace dar las gracias porque sois muchos los que estuvisteis en la prueba viviéndola de una forma u otra.

Gracias a Ventura y Álvaro Rodríguez porque me cuidáis, me ayudais con vuestra profesionalidad y confianza. Gracias Natalia y Mario por  amarme tanto. Gracias Yolanda por recordarme la frase «no te rindas». Gracias a mis padres porque sin ellos no podría. Gracias Álvaro Cuadrado por gritarme siempre «vuela».
Gracias Santi sin ti nada sería igual. Gracias Álvaro Galván, Sara y Luis por vuestro cariño y esas sonrisas que me llenan. Gracias Cristina, Piescu, Manolo y Juan porque nuestros ratitos me transportan al desierto. Gracias a todos los que me encontré en la serranía antes y durante haciéndome sentir libre y plena.Gracias Rubén Monzón por empujarme desde tu fatbike. Gracias a todos los que no os fuisteis a la cama hasta que no entré en meta.
Gracias a todos mis amigos que estabais con el teléfono en mano, me llegaron al corazón vuestros mensajitos. Gracias Miquel Capó porque volviste a dar una lección de lo que es ser persona y gran deportista. Gracias Horacio por tu aliento.
Gracias Miriam por tantos kilómetros de vida, de emociones sinceras, de sueños, que estas palabras sean siempre tus otros apellidos.

Sé que volveré a Ronda porque en sus montañas me encuentro…